Lo desconocido: el mejor maestro

Un cambio de trabajo, tu primera cita romántica después de una decepción amorosa, el nacimiento de tu primer hijo, adoptar un perro. Todas estas situaciones tienen en común lo desconocido. El no conocer a alguien o algo nos da miedo. Dudamos. Nos preguntamos si seremos capaces, si podremos enfrentarlo y salir exitosos.

Hace poco una amiga me compartió una noticia de su vida. Llevaba más de un año planeando irse a estudiar una maestría al extranjero. Durante ese tiempo de planeación todo parecía marchar bien. La aceptaron en la universidad. Su jefe en el trabajo se mostró totalmente en pro de su salida para seguir con sus estudios. Empezó una relación con alguien que, por apoyarla, buscó trabajo en el país donde ella iba a estudiar. Faltando unos días para el anuncio de su beca, le avisaron que hubo unos errores administrativos. La dependencia de gobierno que le apoyaba en el trámite de su beca no envío un documento, sus planes se vinieron abajo. Su situación para el próximo año era totalmente desconocida. Pero ella dijo “soy joven, tengo habilidades y voy a replantearme mis planes.”

Después del nacimiento de mi tercer hijo no tenía trabajo. Mi matrimonio pasaba por una crisis que tenía mucho que ver con la incompatibilidad de nuestros proyectos de vida. Una amiga me recomendó aplicar para ser maestra de inglés en línea. No estaba segura si iba a poder dar clases así, pero tenía experiencia y la tecnología me gusta. Así que dije “tengo conocimientos y los aplicaré en algo desconocido.”

Mi amiga que iba estudiar la maestría y yo teníamos miedo. Es normal. Pero la actitud que decidimos tomar se conoce en inglés como “grit”. Es una persistencia, una firmeza de carácter, que ayuda a las personas a enfrentar lo desconocido y aguantar la inseguridad de la vida. Habrá gente con más firmeza de carácter que otros. Pero la buena noticia es que podemos fomentar la firmeza, la podemos hacer un hábito.

Es muy fácil temer a lo desconocido. Es más, es natural. Sin embargo, lo desconocido puede ser una oportunidad disfrazada. Así que te dejo con la pregunta abierta “¿qué es lo que más desconoces y te da más miedo?” Quizás la respuesta te traerá nuevas oportunidades de aprender, crecer y vivir más plenamente la vida.

 

Confesiones de la maestra de inglés

El trabajo difícil, lo haces tú.

Por Alma M. Rinasz

En la escuela estudié inglés por años pero no salgo de gallito “chicken”, gallina “hen”.

 

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Pollito=chicken. Gallina=hen.

 

Suena muy familiar, ¿no? y seguramente lo has oído antes. La realidad es que ningun@ maestr@, ninguna escuela logrará que hables inglés si no estás consciente de que tú eres quien tiene que hacer el trabajo difícil. Y casi siempre sucede, que cuando alguien me pregunta ¿y tú qué haces? y contestó que soy maestra de inglés como segundo idioma, la conversación se convierte en una lista de quejas como:

 

¡Es que el inglés no se me da!

Necesito mejorar el inglés pero no tengo tiempo.

Estuve en clases de inglés pero soy muy malo/a.

 

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¡Es que el inglés no se me da!

 

Las quejas casi siempre tienen que ver con un sentimiento de fracaso. Los estudiantes que piensan así no han podido cumplir con la expectativa, de que si fueran buenos estudiantes, hablarían el inglés como la reina de Inglaterra. Yo culpo a la mercadotecnia engañosa que promete cosas como:

 

Hablas porque hablas.

En 4 meses hablas inglés básico y en 12 lo dominas.

 

Estas promesas podrían tal vez cumplirse bajo ciertas condiciones. Por ejemplo, hablarás porque no te queda de otra, si te vas a vivir a Inglaterra (donde la reina aprendió inglés, por cierto), y no tienes acceso a personas que hablen tu idioma. Serás como la persona que aprende a nadar cuando es aventado al agua. O que dediques de ocho o diez horas diarias, los siete días de la semana, a practicar las cuatro habilidades de comunicación: leer, hablar, escribir, y comprensión auditiva durante doce meses. Estamos hablando de más de dos mil seiscientos horas de estudio en un año.  Pero la realidad es que esas situaciones no son reales para la mayoría de las personas. Aprender un idioma extranjero es un proceso largo, continuo, de mucha persistencia y constancia. Y la constancia, es decir, repasar el material todos los días, te da mejores resultados que muchas horas de clases concentradas en un día y esparcidas a lo largo de un mes o un año.

 

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¡Avientame al agua! Que no se nadar…

 

Lo que muchas escuelas de inglés no quieren que sepas es que no hay una sola receta o forma de aprender un idioma, sino una combinación de prácticas y principios que te pueden ayudar a adquirir un idioma extranjero como es el inglés.

 

Una escuela no hará que hables.

Un maestro no hará que comprendas.

Un examen no comprobará que dominas un idioma de por vida.

 

Todo eso lo haces tú.

El maestro neozelandés, Chris Lonsdale, habla de cinco principios que sirve tener en mente cuando queremos aprender un nuevo idioma, muy aparte de cómo o dónde lo aprendas. Tiene una charla de TEDx que les recomiendo ver, pero en resumen, nos plantea lo siguiente:

  1. Enfócate en un idioma que es relevante para ti.
    Hablar un idioma es una herramienta y las herramientas son útiles para nosotros cuando son relevantes.
  2. Usa este nuevo idioma que estás aprendiendo para comunicarte desde el primer día. Busca la forma de tener que comunicar algo en este nuevo idioma desde el primer día. Aprende a decir cosas como: ¿cómo se dice? ¿cómo se llama?
  3. Comprensión es el primer paso en la adquisición inconsciente. Cuando primero comprendes el mensaje en el idioma extranjero, ya lo estás adquiriendo inconscientemente.
  4. Entrenamiento fisiológico. Imita cómo posicionan los hablantes nativos sus bocas, hablar es un trabajo muscular, trata de copiarlo.
  5. Tu estado emocional importa. Ser tolerante de la ambigüedad, toma tiempo y la frustración es tu peor enemigo. Así que respira y repasa.

Puedo agregar la importancia de conocer cuáles son tus fortalezas y usarlas al momento de practicar el idioma extranjero que estás aprendiendo. Tus debilidades, trabájalas. Si hablas o no el inglés, o cualquier otro idioma, no depende de la escuela, ni de tu maestro o maestra. Depende de ti. Hablar el inglés solamente es una parte de la ecuación del éxito, la parte más importante eres tú.

 

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Tú.

 

Web
Si, tú.